El Atlético de Madrid encara el próximo compromiso frente al Alavés con la incertidumbre de la evolución de Alejandro Grimaldo, que volvió a los entrenamientos tras unas molestias en el cuádriceps durante la ventana de la selección.
Aunque tuvo que abandonar la concentración por el problema muscular, desde el cuerpo técnico aseguran que la lesión no es grave y que el jugador podría ser considerado para el siguiente encuentro, dependiendo de su progreso en las próximas sesiones.
Grimaldo se ha convertido en una pieza clave en el costado izquierdo y su presencia podría reforzar tanto la fase defensiva como la profundidad en ataque, especialmente en un duelo en el que el equipo buscará mantener la regularidad que ha mostrado en casa durante la temporada.
El cuerpo médico ya ha diseñado un plan de readaptación que contempla ejercicios de fortalecimiento y trabajo específico para evitar recaídas, sin exigirle al jugador más de lo que su estado permita en este momento.
La plantilla ha intensificado la preparación táctica para contrarrestar las fases de presión alta del rival y aprovechar las bandas, una estrategia en la que Grimaldo podría entrar para aportar criterio y desborde.
En palabras de la dirección técnica, la decisión final respecto a su inclusión dependerá de la evolución diaria, pero la posibilidad de contar con él para el choque ante el Alavés sigue abierta y genera optimismo entre la afición y el propio equipo.