20.7.26

Anoche disfrutamos, quién nos los iba a decir cuando la prensa imponía a Raúl como líder de la selección, o cuando Rubén Uría insultaba y ridiculizaba a Luis Aragonés por no convocar al madridista, de la consecución de la segunda estrella para la selección española de fútbol.

Pese a que el nivel general, tanto en lo individual como en lo colectivo, no ha sido el más destacado de cuantos mundiales he tenido oportunidad de presenciar, no cabe duda de que la España de Luis De la Fuente ha sido el mejor equipo, con notable diferencia sobre el resto.

Un EQUIPO con mayúsculas, con un plan, con alternativas, y con todos los jugadores a una. Un EQUIPO que en ningún momento se ha excusado en el hecho de que sus dos mejores futbolistas, Pedri y Lamine, han estado muy lejos de su mejor versión. Un EQUIPO que, hecho para jugar con extremos desbordantes, ha sabido adaptarse a la delicada situación de Lamine, Nico, Yeremi y Víctor Muñoz. Un EQUIPO que ha sabido aislarse del fuego "amigo" de personajillos que, como Rubén Uría en su día, han intentado boicotear a la selección con críticas al estado de Rodri Hernández o con ruines y penosos comentarios como que "El Barça no ha podido con Cabo Verde", palabras que pronunció el intelectualmente limitado "Poli" Rincón.

Un EQUIPO que, en clave Atleti, ha mostrado a la afición rojiblanca el camino a seguir. Una afición cada vez más cansada del argentinismo, la racanería y las excusas vacías y repetitivas.

Un EQUIPO que ha mostrado la farsa en la excusa de los presupuestos, ganando y siendo mejor que una Francia cuyo once tenía un valor de mercado de 844 millones de euros, frente al español, de 600 millones. Una Francia cuyo ataque era de 500 millones, mientras que el de España eran 325 millones (y 200 son solo de Lamine).

Un EQUIPO que ha mostrado que ante equipos inferiores no valen las excusas y que, tras un accidente como el de Cabo Verde (a la que, por cierto, solo pudo doblegar en este Mundial el combinado argentino, y en la prórroga), no se puso nerviosa y continuó con su plan.

Un EQUIPO que ha mostrado que el "cancherismo" argentino (de los "atléticos" Julián Álvarez, Giuliano Simeone, Thiago Almada, Nahuel Molina, Nico Gonzalez y Juan Musso; el ex "colchonero" Rodrigo De Paul o los deseados Enzo y "Cuti" Romero), que solo busca destruitr y alargar el partido, acaba siendo doblegado por el juego valiente y ofensivo de un equipo que quiere ser protagonista.

Un EQUIPO que no se excusa en el favor arbitral al rival e incluso se sobrepone a un gol anulado injustamente cuando el partido estaba a un suspiro de finalizar.

Un EQUIPO que no busca "competir" ni "llevar el partido a donde creemos que podemos hacer daño" sino que solo piensa en "ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar...".

En definitiva, un EQUIPO que ha mostrado al Atleti el camino a seguir para librarse de excusas, malos vicios y anticuadas costumbres, y alcanzar el camino del éxito.

Porque los Atléticos ya no quieren ser Argentina. Quieren ser España.

Kosecki Navarro.